Fundado en 2001 por el artista Shepard Fairey, OBEY nació de un sticker que pegó en 1989 siendo estudiante en Rhode Island, y se convirtió en marca de ropa como extensión natural de esa obra callejera. Más que una marca, es un proyecto de propaganda invertida que usa el lenguaje de la publicidad y el poder —ahora estampado en remeras, buzos y gorras— para lograr justo lo contrario: que la gente cuestione en vez de obedecer. Su filosofía evoca al Andre the Giant Has a Posse, el sticker que empapeló ciudades enteras, y a They Live, la película de la que tomó su nombre y su desconfianza al mensaje oculto. Desde Irvine, California, OBEY se consolidó como un santuario del DIY y la disidencia, proyectando un estilo político y auténtico que ha impulsado su expansión global como una de las marcas más influyentes del streetwear.
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